L’home del Ironman

19 05 2010

Se’ns dubte, això indica que poques coses a la vida són impossibles….

Esta historia comienza hace 43 años, cuando Rick Hoyt durante su nacimiento se estrangulaba con el cordón umbilical alrededor de su cuello, dejándole el cerebro dañado e incapaz de control sus miembros.

“Será un vegetal el resto de su vida” Le dijeron a Dick Hoyt (padre) los doctores y a su esposa Judy, y que “cuando cumpliera 9 meses lo pusieran en una institución”.

Pero estos padres ni siquiera lo consideraron. Dick se dio cuenta como Rick lo seguía con los ojos por la habitación cuando estaban con él.

Cuando Rick cumplió 11 años, lo llevaron al departamento de ingeniería de la universidad de Tufts y preguntaron si había algo que les permitiera comunicarse con su hijo. De ninguna manera, le dijeron, “Nada sucede en ese cerebro”.
“Cuéntenle un chiste” pidió Dick . Lo hicieron y Rick se sonrió.
Mucho sucedía en ese pequeño cerebro. Auxiliado por una computadora que le permitía controlar el cursor con un lado de su cabeza, Rick finalmente fue capaz de comunicarse.

Un compañero de clase quedo paralizado por un accidente de auto, y la escuela organizo una carrera de caridad para recoger fondos. Rick escribió: “Papa, quiero hacer eso.” Si, claro. Como iba Dick,, quien se autodefinía como un jugador de poker, que nunca había corrido mas de una milla seguida, a empujar a su hijo durante 5 millas ?? Sin embargo, lo intentó.

“Entonces fui yo el incapacitado”, dijo Dick. “Estuve dolorido durante 2 semanas!”

Ese día cambio la vida de Rick. “Papa” escribió, “cuando estabamos corriendo, parecía que yo no era ya un  discapacitado!” Y esa expresión cambio la vida de Dick para siempre. Se obsesionó con darle a su hijo esa sensación tan frecuentemente como pudiera.

Dick tenia una barriga cervecera, sin embargo junto con Rick iba a intentar correr el Maratón de Boston de 1979. “De ninguna manera” Le dijo uno de los organizadores del evento. Los Hoyts no eran un solo corredor ni tampoco un solo competidor en silla de ruedas.
Por algunos años Dick y Rick simplemente se unieron a todo el mundo en la carrera y simplemente corrieron, Dick con su hijo Rick a su espalda.

Entonces encontraron una forma de entrar en la carrera oficialmente. En 1983 corrieron otro maratón, consiguiendo la clasificación para el maratón de Boston del año siguiente.

Entonces alguien le dijo: “Hey Dick, ¿por qué no un triatlón?”

¿Como un tipo que nunca aprendió a nadar y que no montaba una bicicleta desde que tenia 6 años iba a cargar con su hijo incapacitado de 50 kgs. durante un triatlón completo?

Y, sin embargo Dick lo hizo.

Ahora ellos han hecho 212 triatlón, incluyendo 15 de categoría “IronMan” en Hawai. Debe ser humillante ser un estudiante de 25 años y verse pasado por un tipo mas viejo con un muchacho en un morral en su espalda, no crees?

Un día alguien le dijo: Hey, Dick, ¿porque no tratas de hacerlo tu sólo?” “Que va.” dijo. Dick lo hacia solo por el placer que le daba ver a Rick sonriendo mientras corrían, nadaban y pedaleaban juntos.

Este año, a la edad de 65 y 43, Dick y Rick finalizaron su maratón de Boston número 24, en el lugar 5,083 con más de 20,000 participantes.
¿Su mejor tiempo? 2 horas 40 min. en 1992. – solo 35 min. más que el récord mundial, el cual, en caso de que tu no lleves las estadísticas de estas cosas, lo ostenta un tipo que no tuvo que empujar a otro hombre en una silla de ruedas al mismo tiempo que corría.

“Sin duda alguna”, Rick escribió. “Mi padre es el padre del siglo.”

Dick obtuvo algo más de todo esto también. Hace 2 años sufrió de un ataque al corazón, no muy severo, durante una carrera. Los médicos encontraron que una de sus arterias estaba obstruida en un 95 %.

“Si no hubieras estado en tan excelente forma,” le dijo uno de los médicos que lo atendía, “probablemente hubieras muerto hace 15 años.”

Entonces, de alguna manera, Dick y Rick se salvaron uno al otro.

Rick, quien tiene su propio apartamento, y trabaja en Boston, y Dick, retirado y que vive en Holland, Mass., siempre encuentra la manera de encontrarse y estar juntos. Dan charlas y conferencias por todo el
país y compiten en una que otra carrera los fines de semana.

Una noche, en la festividad del día del padr,  Rick invitó a su padre a cenar, pero lo que realmente quería darle era un regalo que nunca podrá comprar.
“La cosa que mas quiero en el mundo “, escribió Rick,”es que mi padre se “siente en mi silla y que yo lo empuje aunque sea una vez…..”


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