Especulando… de burbuja en burbuja…

12 07 2011

Dias de movimiento y de altas volatilidades que están haciendo perder los nervios a más de uno. A pesar de ser una historia que ya hemos vivido y se repite… Primero Grecia, luego Portugal, luego España… NO, España no (al menos por ahora), parece que más va a ser Italia que España.

El dedo acusador de las agencias de Rating apunta y dispara sin piedad alguna. Y yo me pregunto… hasta cuándo durará esta situación? Si nos ponemos a analizarla con un poco de calma podemos llegar a conclusiones interesantes.  Durante los últimos años hemos asistido a una serie de importantes acontecimientos y crisis que han ido afectando en mayor o menor medida a diferentes instrumentos financieros. Primero, hace mucho, mucho tiempo… la gran quimera fueron las empresas tecnológicas… el nacimiento de Internet propició la aparición de una nueva frontera. Con la soberexplotación de los recursos naturales nos habíamos quedado sin activos con gran potencial, este mundo se movía en la inanición y las casas de inversión en su búsqueda de nuevos activos con gran potencial al no encontrarlo, decidieron crearlo ellas mismas.

Y así apareció la era punto com. Valoraciones estratosféricas construidas sobre imaginación y sueños. Primero entran las manos fuertes, como siempre acumulando títulos y luego como moscas a la miel, los demás actores del mercado. Una vez se descubrió la auténtica realidad las cotizaciones se desplomaron y la burbuja explotó en la cara de más de uno. Tras esta época los mercados siguen en su eterna búsqueda de la rentabilidad sin fin y a corto plazo. Una vez más hay que echar mano de la imaginación, la ingeniería financiera. Dado que el mercado de acciones después del susto punto com no era capaz de generar las expectativas deseadas se fija el objetivo en otro producto: El mercado de derivados.

Los derivados florecen por doquier, cualquiera empieza a comerciar con productos de este tipo, aparecen de las mismas manos de siempre, nuevos productos vinculados al único activo que en ese momento puede tener un alto recorrido potencial al alza: los inmuebles. Pero al no ser suficiente ese margen, aparecen activos de más riesgo: Los productos subprime. Hipotecas concedidas a personas que dudosamente podrán afrontar esa deuda  pero con una garantía, el inmueble que no para de multiplicar su valor y que por tanto cubrirá esa deuda. Las manos fuertes hinchan sus bolsillo,s pero ante los primeros síntomas de agotamiento de la tendencia alcista de esos activos surgen las primeras señales de alarma y se procede a “titulizar” los productos, un eufemismo que esconde el simple hecho de pasar el “marron” a otro. Convierto estas inversiones en subyacente, en capital de una emisión que coloco a incautos atraídos por un tipo de interés interesante pero asumiendo íntegramente el riesgo de impago. Ese riesgo de impago “sale” de los balances de los creadores de los productos, habiéndose llevado las grandes plusvalías y ahora quedando exentos de todo riesgo. Una vez más la burbuja explota y aún estamos viviendo en nuestras carnes las consecuencias de estos hechos.

La historia se repite de nuevo y en su eterna búsqueda el objetivo se fija en las materias primas. Unos activos  con una alta volatilidad y sometidos a multitud de factores que afectan al precio. Una vez más las manos fuertes empujan hacia arriba como un cohete los precios de todo lo que se pueda vender y comerciar, y parece que estamos llegando al cénit, el momento en que estos actores empezarán a “soltar” lastre…

Pero mejorando lo anterior, no ha caído la anterior burbuja que ya hemos abierto la siguiente, pero ésta quizás sea demasiado grande para gestionarla. Y ésta se llama Deuda soberana. Esta vez el proceso se acelera rápidamente. La deuda soberana es un activo de Renta Fija y por lo tanto con ingresos recurrentes y estables, pero otra historia es el mercado secundario y sobretodo las posiciones de derivados a corto sobre esta deuda así que, con la inestimable colaboración de las agencias de rating los tiburones acuden cuando hay el mínimo indicio de sangre, ya se sabe, y éstos se lanzan con ferocidad a devorar a la presa.

Las posiciones a corto sobre deuda están machacando al mercado, con ellas hay gente que se está haciendo de oro utilizando uno de los sentimientos más primarios que existen en lo más profundo de la conciencia humana: el miedo, el pánico. De eso siempre se han alimentado los mercados y siempre lo harán. Lo que no parece tan lícito es encender la mecha de una manera tan consciente. Las agencias dirán que es su obligación y compromiso evaluar la solvencia de los emisores de activos financieros, pero aquí me surge una pregunta:

–         Si no vieron que caería Lehman Brothers, si no vieron la crisis Subprime, que les hace pensar ahora que estos países no podrán llegar a pagar? Porqué en ese momento no rebajaron los ratings como están haciendo ahora?

–         Porqué, dada la análoga situación, al borde del impago, el estado americano sigue teniendo AAA?

Con eso no quiero decir que el riesgo de impago en estos países no sea real sino se aplican medidas, pero lo que si está claro es que los ratings de estas agencias carecen de toda la fiabilidad… y en cambio son la mecha que enciende y dispara el pánico en los mercados

Otra burbuja a punto de explotar? Seguro que algunos ya están pensando en cúal va a ser la siguiente…


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