Te dedicas al trading? Estás loco?

2 10 2011

A menudo cuando intentas explicar a lo que te dedicas, o intentas dedicarte…. esa es la frase más leve que tienes que oír. Realmente, esto del trading goza de una incomprensión total para los profanos y hace del trader alguien con una mentalidad y decisión de fortaleza enorme. Saber el porqué de las cosas a menudo es difícil, e incluso muchas veces carece de importancia. Por eso muchas veces dicen que el trading es una forma de vida en sí.

En mi opinión, éste texto expresa con claridad parte de ese sentimiento. No hay que hacer trading, hay que VIVIR el trading, que es distinto…

APERTURA A LAS NUEVAS EXPERIENCIAS
Si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus
posibilidades. Toda la gama de la experiencia humana es tuya y puedes
disfrutarla si decides aventurarte en territorios que no te ofrecen garantías.
Piensa en las personas que son consideradas como genios y que fueron
espectacularmente eficientes y positivas durante su vida. No eran personas que
sólo podían hacer bien una cosa. No eran de los que evitan lo desconocido.
Benjamín Franklin, Ludwing van Beethoven, Leonardo da Vinci, Jesucristo,
Albert Einstein, Galileo, Bertrand Russell, George Bernard Shaw, Winston
Churchill, estos y muchos como ellos fueron pioneros que se aventuraron en
nuevos e inciertos territorios.

Eran personas como tú, apartadas de los demás mortales sólo porque estaban
dispuestos a atravesar áreas donde los demás no se atrevían a poner el pie.
Albert Schweitzer, otro hombre del renacimiento, dijo una vez: “Nada de lo
humano me es extraño”. Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a
nuevas experiencias que nunca llegaste a pensar que podrían estar dentro de tus
posibilidades como ser humano, o puedes seguir haciendo las mismas cosas, de
la misma manera, hasta que te entierren. Es un hecho que los grandes hombres
no recuerdan a ningún otro, no hacen pensar en ningún otro, y su grandeza
generalmente es perceptible por la calidad de sus exploraciones y por la
temeridad con que exploraron lo desconocido.

El abrirte a nuevas experiencias implica abandonar totalmente la noción de
que es mejor tolerar lo que nos es familiar que trabajar para cambiarlo porque el
cambio está cargado de inseguridades. Quizás hayas adoptado la postura de que
el ser (tú mismo) es frágil, y que es fácil que se rompa si penetra en áreas en las
que nunca ha estado antes. Éste es uno de tantos mitos. Tienes la fuerza de un
coloso. No te vas a desmoronar o deshacer si te encuentras con algo nuevo. De
hecho tienes mejores posibilidades de evitar colapsos psicológicos si eliminas
parte de la rutina cotidiana de tu vida. El aburrimiento es debilitante y malsano
psicológicamente. Una vez que pierdes interés en la vida no será difícil
quebrantarte. No sufrirás ese mitológico colapso nervioso si le agregas a tu vida
el condimento de la incertidumbre.

También puede que hayas adoptado la mentalidad de “si es algo fuera de lo
común tengo que evitarlo,”, que inhibe tu disponibilidad ante nuevas
experiencias. De ese modo, cuando ves a unos sordos usando su lenguaje de
señas para conversar, los mirarás con curiosidad pero no tratarás de hablar con
ellos. Igualmente, cuando te encuentras con gente que habla un idioma
extranjero, en vez de hacer lo posible y tratar de comunicarte con ellos de alguna
manera, lo más probable es que te alejes de ellos y evites la gran incógnita que
significa la comunicación en un idioma que no es el tuyo. Hay un sinfín de
actividades y de gente que son consideradas tabú simplemente porque se
desconoce lo que son. Así, los homosexuales, los travestís, los minusválidos, los
retardados, los nudistas, están dentro de la categoría de lo oscuro. Tú no estás
muy seguro de cómo hay que comportarse con ellos y por ello evitas su trato.
Quizá también pienses que siempre tienes que tener una razón para hacer
algo; si no, ¿qué sentido tiene hacerlo? Puedes hacer cualquier cosa simplemente
porque quieres hacerla y por ningún otro motivo. No necesitas tener un motivo o
una razón para hacer lo que quieras hacer. El buscar motivos para todo es el tipo
de pensamiento que te aleja de las experiencias nuevas y estimulantes. Cuando
eras niño, podías jugar con un saltamontes una hora entera sin más motivo que
tu placer. Podías subir un cerro o hacer una excursión por el bosque. ¿Por qué?
Porque querías hacerlo. Pero como eres una persona adulta sientes que tienes
que tener una buena razón para hacer las cosas. Esta pasión por las razones
evita que te abras y que crezcas. Qué libertad da el saber que no tienes que
justificarte ante nadie, ni ante ti mismo, nunca más.

Emerson, en su Diario el día 11 de abril de 1834, escribió la siguiente
observación:

Cuatro serpientes deslizándose de arriba abajo por una cueva sin ningún
motivo aparente. No para comer. No para hacer el amor… Deslizándose,
simplemente.

Puedes hacer cualquier cosa que quieras hacer porque lo deseas y por ningún
otro motivo. Esta manera de pensar te abrirá nuevas perspectivas de experiencia
y te ayudará a eliminar el miedo a lo desconocido que puede ser la actitud que
hayas adoptado hasta ahora como estilo de vida.

Wayne W. Dyer
“Tus zonas erróneas”


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